Tengo experiencia con estudiantes de ingeniería. Chicos y chicas que conocen lo difícil que pueden ser las materias de ciencias básicas (tales como las diferentes ramas del cálculo, por ejemplo), cuando acaban de empezar a la carrera.
He ayudado a todos estos chicos a comprender de una mejor manera lo interesante de las matemáticas, y a entender que lo que realmente disgusta de ellas, es que usu...
Tengo experiencia con estudiantes de ingeniería. Chicos y chicas que conocen lo difícil que pueden ser las materias de ciencias básicas (tales como las diferentes ramas del cálculo, por ejemplo), cuando acaban de empezar a la carrera.
He ayudado a todos estos chicos a comprender de una mejor manera lo interesante de las matemáticas, y a entender que lo que realmente disgusta de ellas, es que usualmente las enseñan mal. Enseñan a memorizar, no a entender. Y creo que eso es lo que muchas veces vuelve difícil el aprendizaje.
La metodología que sigo es muy sencilla: me baso en un temario que los alumnos me pueden anexar, para saber el contenido de la materia que vamos a repasar, puesto que depende mucho de la institución en la que estén, o del tema que realmente quieran aprender. La dinámica es la siguiente: con base al estudiante y a qué tanto conocimiento previo tiene, la clase irá a un ritmo u otro.
El estudiante puede interrumpirme en medio de una explicación si así lo desea, con el objetivo de expresar sus dudas o inquietudes, confusión, si quiere que se modifique el ritmo o si encuentra algo que no cuadra. El estudiante es quien tiene la última palabra.
Si el estudiante desea que se usen diferentes colores para señalar diferentes elementos, puede hacerse con total normalidad, porque mientras más a gusto esté (o estén) los alumnos, mejor será el aprendizaje que tendrá. ¡Recuerden no quedarse con ninguna duda, puesto que no hay dudas tontas!
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